El alfiz enmarca un hueco, un vano que es en sí mismo un vacío y a la vez un umbral. Señala la entrada o la salida, el paso de un sitio a otro. Desvela el intersticio que existe entre el interior y el exterior.
El apartamento de Lisboa tenía un ascensor que parecía construido con material de acarreo de los tranvías de la línea 28. En el moderno hotel de Sesimbra nos informaron amablemente de que nuestro dinero era falso. Toda la semana el móvil ha permanecido apagado (Philip k. Dick, a lo sumo, soñaba con videofonos)
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